El amor propio, al igual que el amor hacia los demás, no nace de la casualidad sino de la propia decisión.

Cuando nacemos, plantamos nuestra propia semilla en el mundo. La vida y todas las circunstancias por las que pasamos son la tierra fértil (aunque a veces árida). Si nos llegamos a conocer a profundidad descubriremos qué semilla somos y qué cuidados necesitamos. ¿Cada cuánto debemos regarnos o exponernos al sol?

Si trabajamos constantemente en nuestra autoestima, nuestra semilla interior puede volverse un árbol frondoso, con muchas ramas, flores y frutos. Por el contrario, si damos por hecho que el amor propio está ahí pero jamás trabajamos en ellos, nuestra semilla seguirá intentando crecer pero no tendrá nunca suficiente agua o luz.

El autoestima viene del conocimiento y de la aceptación. Pero, ¿cómo podemos lograr estos dos conceptos que parecen tan abstractos pero que están ‘en nuestras narices’.

Fabiola Cuevas, psicóloga y fundadora de Desansiedad explica tres ejercicios que podemos poner en práctica para aumentar nuestro amor propio. Si puedes, consigue un cuaderno o libreta en donde puedas escribir libremente y exteriorizar todo aquello que sientes. Ahora sí, ¡manos a la obra!

Haz una lista de todas las cosas que haces por alguien que amas

¿Cómo te comportas, qué le das, qué actividades haces por o para esa persona, qué acciones realizas, cómo lo miras, cómo lo tocas, cómo lo amas? “Una vez que tengas la lista hecha, vas a pasar cada una de esas acciones a papelitos. Estos papelitos los vas a echar en un trastecito donde los puedas revolver y la intención es que cada día, al despertar, saques un papelito y lo leas”, explica Cuevas.

¿Y qué sigue? Atenta al mensaje del papel. Si dijera “le digo cosas bonitas”, este día te vas a decir cosas bonitas a ti misma. Si dijera “le preparo postres”, hoy vas a prepararte a ti misma tu postre favorito. “Cualquier acción que saques, la idea es que lo hagas para ti”, indica la psicóloga.

Haz las cosas por ti, que harías por alguien que amas. ¡Date tu lugar!

Escribe las frases de tu diálogo interno

¿Cómo te estás tratando a ti mismo, con qué tono te hablas y qué te estás diciendo? “A lo mejor puedes descubrir que te estás regañando mucho o te estás juzgando, criticando… la idea es que seas consciente de cómo te estás hablando y que sea el punto de partida para cambiar, comenta Fabiola.

Escribe las frases que constantemente tu mente te dice: “No soy suficiente”, “Si tan solo fuera más inteligente”, “Estoy muy gorda”, “Nadie se preocupa por mí”… Y reescríbelas pensando en cómo podrías decírtelo demostrando que te amas en tu forma de hablar.

De esta manera, cada vez que un pensamiento negativo venga a tu cabeza, podrás descartarlo y poner en su lugar uno que te permita mejorar y crecer como persona.

Conócete y enamórate

Solo puedes amar lo que conoces. Y a medida en que conoces más, el amor crece. Según la especialista: “Una vez que te conozcas vas a encontrar esas virtudes, talentos, cosas que te gustan de ti pero que a veces no te das cuenta o no te la crees”.

Haz un trabajo de observación de cómo eres y podrás sentirte más amado por ti. “Lo más probable es que ya te ames, pero lo que hace falta es que te sientas amado por ti“.

Estas 10 preguntas son un primer paso para conocerte. No temas en escribir tus respuestas en una libreta. ¡Son solo para ti!

  1. ¿Qué espera la vida de mí?
  2. ¿Hay algo que puedo hacer yo y nadie más que yo?
  3. ¿Tengo alguna idea que me encantaría hacer realidad?
  4. ¿He dejado de hacer aquello que tanto me gustaba por lo que piensan los demás?
  5. ¿Qué es lo que más me importa en la vida?
  6. ¿Soy capaz de amar algo o alguien?
  7. ¿Qué he hecho hasta ahora con mi vida?
  8. ¿Qué quiero hacer a partir de ahora?
  9. ¿Dónde quiero ir?
  10. ¿Qué puedo hacer para encontrar y seguir mi talento?

A poner en práctica estos tres ejercicios y a cultivar nuestro amor propio.