Comprar o alquilar un inmueble: una duda frecuente y controversial, pues no es una cuestión puramente financiera sino que también envuelve muchas emociones. Los sentimientos pueden dificultar la toma de decisiones racionales. Pero eso no quiere decir que deben dejarse de lado.

El sueño de la vida de muchos es tener una casa propia y no hay nada de malo en eso. Lo “errado” es no considerar nuestra capacidad financiera ni nuestras finanzas personales cuando tomamos la decisión.

En primer lugar, es importante recordar que solo tú sabes cuáles son tus sueños y objetivos. Aquí solo quiero ayudarte a entender el lado financiero de tu iniciativa para que así estés en mejores condiciones al momento de plantearla, y que vaya acorde a tu vida, necesidades y planes a largo plazo.

Dejando los sueños de lado, vamos a comprender inicialmente los números: el financiamiento inmobiliario no es nada más tomar dinero prestado de un banco y pagar un “alquiler” (interés) por ese dinero. Cuando financias un inmueble, tienes la falsa sensación de que ese inmueble es tuyo, cuando en realidad es del banco y tú eres un inquilino del banco.

Esa situación sólo cambia cuando terminas de pagar el préstamo hipotecario, que puede demorar hasta 30 años. Financieramente hablando es un negocio terrible pues al final de ese período le habrás pagado al banco un valor equivalente a unos 3 (o 4) inmuebles en intereses, que generalmente van en torno a 9% al año.

Ahora, retomando las emociones, muchas personas poseen ahorros destinados a la compra de un inmueble (o al menos, a eso apuntamos muchos). En fin, al momento de adquirir ese bien, generalmente se enamoran de un lugar que en el 95% de los casos está por encima de su capacidad financiera. Vivir por encima de nuestra capacidad financiera en todos (o casi todos) los casos resulta en deudas.

No estoy escribiendo esto para “prohibir” los préstamos hipotecarios, pues sé que para muchos es la única forma de realizar un deseo material. Pero aún así, siempre es necesario poner los pies sobre la tierra. Por más fantástico que algún inmueble pueda ser, este no va a pagar las cuentas que van a venir por los próximos años.

En caso, realmente quieras financiar una casa o apartamento, ten en cuenta que necesitas tener por lo menos entre el 20% y el 30% del valor del inmueble como inicial. En otras palabras si tienes 20.000 reales (o la moneda de tu país) para un depósito inmediato, tienes la condición de adquirir un inmueble de 100.000 reales.

Eso es importante porque entre más grande sea tu pago inicial, menores serán tus cuotas mensuales -habrás pedido un préstamos menor así que tendrás que pagar menos. De esta forma, un pago inicial te ahorra miles de reales durante el financiamiento. Eso también generará una tasa de interés menor, pues si menor es el préstamo, menor será también el riesgo para el que está prestando el dinero.

No hay problema en realizar un préstamo para adquirir un bien, siempre y cuando este esté dentro de tus posibilidades y planes financieros. Acuérdate siempre de averiguar bien todas las oportunidades de compra y negociar las formas de pago. Dos buenas preguntas para hacerte son “¿Tengo el dinero para comprar el inmueble que he visto?” y “¿Debo hacerlo?”. No todo el mundo necesita tener una casa propia. Yo, por ejemplo, vivo de alquiler y soy muy feliz con eso.

Tener una propiedad puede ser un excelente negocio. Sin embargo, en la mayoría de los casos, los alquileres son mucho más baratos de lo que deberían ser en relación con el precio del inmueble. Además de que el alquiler nos da la flexibilidad de movernos cuando queramos, y también nos quita la preocupación por la depreciación del bien.

Quiero compartir el ejemplo del primer departamento que alquilé para vivir. Encontré uno bueno, en una zona linda de Porto Alegre (RS, Brasil). El inmueble tenía un alquiler de 1000 reales en esa época (era más caro, pero negocié, obvio). En el edificio había otro departamento en venta y, por curiosidad, fui a verlo. No recuerdo exactamente el valor, pero rondaba los 400 mil reales.

Ahora, quiero que pienses un poco: si tuvieses 400 mil reales, ¿comprarías ese inmueble para tener un alquiler mensual de 1000 reales? Si respondiste sí, ¡cuidado! Esa sería una pésima inversión, con un retorno de 0.25% al mes y de 3% al año (redondeando groseramente. Nuestra tasa básica de intereses está baja, pero en la época (2014), los ahorros produjeron más que eso. Actualmente, una inversión en un fondo de bienes raíces genera más rentabilidad que eso, generalmente alrededor del 5% al ​​6% anual.

El asunto es que no todo en la vida puede ser decidido por el lado financiero, pero aún así debemos tener consciencia de ello para comprender el impacto de nuestras elecciones. ¿Y yo? Continúo feliz viviendo de alquiler.

Por Gabriela Mosmann, economista y analista en Suno Research