La positividad tóxica (o positivismo tóxico) es la pretensión de un estado permanentemente feliz aún cuando no nos sentimos del todo bien.

Aunque parezca difícil de creer, sentir tristeza es necesario y hasta positivo para nuestra salud mental, y al restringirla por el mero hecho de creer que ‘debemos estar bien todo el tiempo’, dañamos nuestro interior.

Quizás la intención de muchas personas con consejos como “cada día es una nueva oportunidad para ser feliz” es buena, pero no necesariamente es la alternativa más saludable a nivel psicológico.

Fabiola Cuevas, psicóloga y fundadora del portal Desansiedad, nos explica más sobre el positivismo tóxico y cómo podemos lidiar con ello.

¿Qué es positividad tóxica?

Se trata de la presión por sentir únicamente emociones ‘positivas’ a tal punto que uno bloquea lo que realmente siente si es que no encaja dentro de los estándares ‘que te hacen bien’.

¿Cómo lidiar con el positivismo tóxico?

“Hay que darle su espacio y su lugar a la tristeza, el miedo, a la ansiedad, angustia, desesperanza, soledad… a todas esas sensaciones y emociones que son vistas como negativas, pero que tienen una función positiva para nosotros”, refiere Cuevas.

Es importante entender la diferencia entre el positivismo tóxico y el verdadero positivismo para poder ponerle un freno a los mensajes que nos llegan a través de las redes sociales o que están a nuestro alrededor.

El positivismo tóxico te dice ‘no hagas caso a lo que estás sintiendo y ponte feliz’; en cambio, el verdadero positivismo te dice ‘esto que sientes, por más duro que parezca, tiene una función positiva’. La positividad real te permite sentir las emociones sin restricción, te deja vivir la tristeza sin culpa y sabe que tus emociones te quieren transmitir algo.

  1. Reconoce el sentimiento que tienes en este momento.
  2. Permítete sentirlo: “No hay nada malo en ti por no sentirte positivo”.
  3. Atraviesalo, permítete ser, date tus tiempos: “Eres un ser humano único y está bien no estar bien”.
  4. Más adelante, piensa en la función que tienen tus emociones: “¿A dónde te han llevado? ¿Alguna vez sentiste miedo y al enfrentarlo, te volviste valiente?”.
  5. Crece junto a tus emociones, abrázalas.

Si pasas por un momento difícil, como la muerte de alguien cercano o una separación, seguro habrá personas que tratarán de animarte diciendo cosas como ‘sé positiva, todo pasa por algo’ o ‘alégrate que ya todo mejorará’. A ellos, cuya intención claramente es amable, puedes responderles que en algún momento serás positivo, pero que ahora necesitas vivir esto, y agradecerles por su preocupación.

¿Por qué hay que ser positivo?

Ser positivos nos permite aceptarnos y amarnos como somos. Nos alienta a sentir todo tipo de emociones y a ser conscientes de que estas son señales pasajeras que nos ayudarán a encontrar nuestro propio camino en la vida.

El positivismo jamás debe ser una exigencia sino se vuelve tóxico: “Tengo que estar agradecida y feliz, y no llorando por lo que me pasó”. ¡Hey! Si quieres llorar, llora. “Hoy me permito estar triste. Sé que cuando la tormenta pase… encontraré la manera de estar bien”.

La positividad siempre debe darle espacio a tu humanidad de ser genuinamente como es. Ser positivo es tratar de estar mejor sin ignorar partes de nosotros.

¡Acorazonada! Si hoy estás viviendo un mal momento, recuerda que es importante pasar por la tristeza para poder estar feliz más adelante.