El ‘yo’ del pasado es alguien que solemos cargar en una mochila invisible a donde sea que vayamos. No es el ‘yo’ de ahora ni tampoco el que seremos dentro de un tiempo, pero -por más que a veces queramos- no podemos abandonarlo ni dejarlo atrás.

Es difícil perdonarlo porque cometió mil y un errores, cosas que quizás hoy no volveríamos a hacer de la misma forma. Aquel ‘yo’ permitió hechos que rompieron nuestro corazón, destruyeron nuestra autoestima y nos dejaron perdidas sin saber a dónde ir.

Se parece mucho a nosotros en esencia pero es otra persona. ¿Por qué seguimos hablándole con el diálogo interno de entonces? Seguimos diciéndole palabras hirientes, reprochándole y rascando esas viejas heridas, en vez de dejarlas sanar.

Antes de seguir culpando a tu ‘yo’ del pasado por todo lo malo que piensas que te ocurre, te aconsejamos intentar ser más compasiva. ¿Eres consciente de que ese ‘yo’ aprendió a resolver sus problemas, con los recursos que tenía en ese momento?

Quizás no fue la mejor manera de hacerlo, pero logró que funcionara, que sobrevivieras a las circunstancias más difíciles y llegaras a donde estás ahora. En aquel entonces, fuiste dura contigo misma, perpetuaste pensamientos negativos sobre quién eres y repetiste patrones que no te han hecho bien.

Hoy tienes la oportunidad de ser una nueva ‘yo’. Una que -al igual que tu ‘yo ‘ del pasado- logre resolver con efectividad lo que sea que se atraviese por tu camino. Pero esta vez, de manera compasiva.

¿Cómo adoptar una nueva forma de comunicarte contigo misma?

Aquí, algunos ejercicios prácticos que te ayudarán.

  • Si bien el pasado está escrito en tu memoria, te recomendamos escribirle una carta a tu ‘yo’ del pasado. Te servirá para sanar viejas heridas, cerrar ciclos que quizás dejaste inconclusos, y tratar con compasión a aquel ‘yo’ que en su momento no le diste el lugar que se merecía.
  • Escríbele también una carta a tu ‘yo’ del futuro, para que en un tiempo puedas ver cuánto has evolucionado, y recordar cuáles eran tu prioridades al momento de escribir la carta. No sientas vergüenza, que solo tú -en diferentes etapas de la vida- leerás el escrito.
  • Haz una lista de tus cualidades esenciales que se han mantenido en el tiempo; es decir, de todo aquello que tu ‘yo’ del pasado tenía y que conservas hasta ahora. Puede ser, tu lucha incesable por la justicia, que nunca has dejado de aconsejar a tus amigas, que siempre has ayudado a los animales en peligro, entre otras cosas. Posteriormente, escribe qué te gustaría seguir manteniendo de cara al futuro.

Finalmente, cuanto escuches a tu mente decir que no eres suficiente, o cualquier pensamiento rudo o negativo, detente a pensar si le hablarías así a tu ‘yo’ de niña. Si la respuesta es “no”, replantéate cómo mejorar tu diálogo interno para que todos tus ‘yo’ -de todos los años de tu vida y de la actualidad- estén en armonía. ¡Trabaja tu amor propio!